El Real Madrid dejó escapar una oportunidad determinante en la pelea por LaLiga tras caer ante el Getafe en el Bernabéu, en una actuación que evidenció falta de claridad ofensiva y dificultades para imponerse en los duelos. Sin Mbappé, el equipo perdió profundidad y contundencia en el último tercio. La segunda derrota consecutiva amplifica el impacto: el título se aleja y el margen de error desaparece en el tramo decisivo del campeonato.
El conjunto azulón, fiel a la propuesta de Bordalás, convirtió el partido en un ejercicio de resistencia táctica. Presión intensa, ritmo fragmentado y máxima concentración defensiva desde el arranque. El Madrid tuvo una ocasión clara tras un error de Boselli que dejó a Vinicius frente a Soria, pero el arquero respondió con una intervención decisiva. A partir de ahí, el dominio territorial blanco no se tradujo en control real del encuentro.
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En el centro del campo, Milla equilibró fuerzas ante Tchouaméni y el Getafe comenzó a crecer en confianza. El momento clave llegó tras un despeje corto de Rüdiger en un centro lateral: Arambarri ganó el duelo y Martín Satriano conectó una volea impecable, potente y ajustada a la escuadra, imposible para Courtois. El gol no solo inclinó el marcador, también reforzó la convicción visitante y acentuó el desconcierto local.
En la segunda mitad, los cambios no alteraron la estructura del partido. El Madrid empujó más por impulso que por plan, generando aproximaciones aisladas como un cabezazo de Rüdiger y otra llegada de Rodrygo bien resuelta por Soria. El Getafe sostuvo su ventaja con orden y carácter, celebrando una victoria de peso que alimenta su objetivo competitivo. Pero quien también sonríe es el FC Barcelona, gran beneficiado en la tabla: el tropiezo blanco fortalece su posición y reconfigura la carrera por el campeonato.










