El Manchester United confirmó su excelente momento al imponerse 2-1 al Crystal Palace en Old Trafford y trepar hasta la tercera posición de la Premier League. El equipo dirigido por Michael Carrick, técnico interino hasta final de temporada, reaccionó a un inicio adverso y capitalizó la expulsión de Maxence Lacroix para firmar su sexta victoria en siete encuentros, un balance que incluye además un empate y que lo mantiene igualado a 51 puntos con el Aston Villa, al que supera por diferencia de goles.
El arranque fue inesperado para los locales. En el minuto 4, Lacroix aprovechó un centro servido por Brennan Johnson y, tras un error defensivo de Leny Yoro, adelantó al conjunto de Oliver Glasner con un certero cabezazo. Durante los primeros veinte minutos el Palace impuso ritmo y confianza, mientras el United intentaba recomponerse. Casemiro tuvo una opción clara que se marchó fuera y Luke Shaw se retiró lesionado antes del descanso, obligando a la entrada de Mazraoui.
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El punto de inflexión llegó en el minuto 57. Lacroix cometió penalti sobre Matheus Cunha en una acción revisada por el VAR. Bruno Fernandes transformó la pena máxima y, además, el defensor francés vio la tarjeta roja en una decisión discutida que dejó al Palace con diez hombres. El escenario cambió por completo y el United pasó a controlar el partido con superioridad numérica y mayor convicción ofensiva.
La remontada se consumó en el 65, cuando Bruno Fernandes filtró un pase preciso que Benjamin Sesko convirtió en gol con un cabezazo certero. A partir de ahí, el conjunto de Carrick generó ocasiones para ampliar la ventaja, aunque Dean Henderson sostuvo a los visitantes con intervenciones de mérito, incluida una gran parada ante Amad Diallo. La incertidumbre se mantuvo hasta el pitido final, pero el United supo gestionar la renta y consolidar su ascenso en la clasificación, ya instalado en puestos de Liga de Campeones.










