El Real Madrid encontró alivio en el último suspiro en su visita a RC Celta de Vigo. Cuando el empate parecía definitivo, apareció Federico Valverde en el minuto 94 para marcar el 2-1 y cortar una racha de dos derrotas consecutivas. El desenlace fue especialmente cruel para el conjunto gallego, que había estado muy cerca de llevarse el triunfo pocos minutos antes.
El encuentro se desarrolló con una dinámica distinta a la que muchos imaginaban. El equipo dirigido por Álvaro Arbeloa apostó por un planteamiento con movilidad en ataque y múltiples rotaciones de posición. La iniciativa blanca encontró premio en una jugada a balón parado: tras una combinación desde el córner, Aurélien Tchouaméni apareció en la frontal para colocar el balón junto al poste y adelantar al Madrid.
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Sin embargo, el Celta reaccionó con personalidad. El conjunto gallego encontró espacios a la espalda de la defensa visitante y logró igualar el marcador cuando Borja Iglesias culminó una acción tras asistencia desde la banda derecha. A partir de ese momento el duelo se volvió más equilibrado, con el Madrid dominando la posesión pero sin demasiada claridad en los metros finales.
El tramo final fue de máxima tensión. Iago Aspas, recién ingresado, tuvo la oportunidad de cambiar la historia con un remate cruzado que se estrelló en el poste a los 88 minutos. Cuando el empate parecía sellado, el Madrid encontró la última jugada: centro al área, despeje corto y Valverde recogió el rebote en la frontal para sacar un potente disparo que, tras desviarse en Marcos Alonso, terminó en la red. Un gol agónico que deja al equipo blanco a un punto del FC Barcelona y que confirma que, incluso en noches difíciles, el Madrid nunca deja de creer.










