La crisis deportiva del Tottenham Hotspur sumó un nuevo capítulo en el derbi londinense frente a Crystal Palace. El equipo comenzó la noche con una breve ilusión gracias al tanto de Dominic Solanke, pero todo se derrumbó antes del descanso. La expulsión de Micky van de Ven transformó el partido y abrió la puerta a una remontada que dejó al conjunto local contra las cuerdas.
La jugada decisiva llegó cuando el defensor vio la tarjeta roja tras cometer un penal que permitió a Ismaïla Sarr igualar el marcador. Con un hombre más y el envión anímico a su favor, el Palace aprovechó los espacios que dejó el rival y pasó a dominar el encuentro con claridad.
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Antes del entretiempo, el conjunto visitante terminó de golpear con los tantos de Jørgen Strand Larsen y nuevamente Sarr, estableciendo un 1-3 que desató el desconcierto en el estadio. La defensa de Tottenham nunca logró recomponerse tras la inferioridad numérica y el Palace supo capitalizar cada momento de debilidad.
El ambiente en las tribunas reflejó el complicado presente del club. Muchos aficionados optaron por marcharse incluso antes del descanso y, en la segunda mitad, varias zonas del estadio quedaron semivacías. La escena simbolizó el momento que atraviesa uno de los llamados grandes del fútbol inglés, que además afrontará en pocos días un desafío mayor ante el Atlético de Madrid por la ida de los octavos de final de la UEFA Champions League.










